Ecuador y el encebollado

Lo asemejaría a los tacos de canasta en México, los anticuchos en Perú, las empanadas en Bolivia, las arepas en Venezuela o Colombia, y otros tantos ejemplos. Existen restaurantes que los venden desde los $2,50 hasta los $9,00 (si cuestan más, ya sería un atropello). Es ese platillo que comemos absolutamente todos, ya sea en traje o en sandalias, desde el político hasta el vendedor de periódicos, entre o el fin de semana, como desayuno, almuerzo y hasta cena a veces. Desde Pastaza hasta Guayas y del Carchi a Macará, como dirían unos buenos amigos.

La cultura siempre parte de cómo se alimenta un pueblo; a los países se los conoce a través de su comida porque ahí radican costumbres, tradiciones y la historia que hoy los hace ser lo que son. Hoy llamamos cultura gastronómica al análisis de la alimentación actual, el paso del tiempo y las modificaciones que cada país tiene en base a su comida: por qué, cómo, cuándo y dónde comen lo que comen.

Muchos países de Latinoamérica dieron a conocer su gastronomía a nivel mundial con pequeñas muestras como los platos ya mencionados. La pregunta es: ¿A Ecuador le funcionaría la misma estrategia?

Con el auspicio de: Santo Locro

Somos en realidad el país que consume este plato en cada rincón del país y preguntando mucho sobre un plato que nos represente, en realidad no encuentro otro que no sea en encebollado el más conocido y consumido, no voy a entrar en la discusión habitual de si lo acompañamos con chifles y canguil o pan, cómalo con lo que usted quiera.

Si en algo somos expertos como ecuatorianos es en las apropiaciones, y como no hay mejor encebollado que el de mi mamá, abuela, suegra, vecina, amigo, compadre y demás familiares entonces el encebollado (y todo en general) tiene que ser de aquí, mío. Es ese sentido de pertenencia el que parece sentirse cuando se declara al encebollado guayaco parte del patrimonio inmaterial del Ecuador resaltando su importancia no solo como un alimento tradicional, sino también como un símbolo de la identidad y el patrimonio cultural del país.

Entonces, si el plato es tan recorrido y consumido a nivel nacional, ¿es el platillo emblema con el que nos vamos a mostrar ante el mundo? ¿Cuál sería la reacción de la gente de fuera al problarlo? ¿Podremos decir en serio que el encebollado sabe a Ecuador?

En 2023 el encebollado fue declarado como la segunda mejor sopa del mundo según Taste Atlas. Era improbable que un plato que no fuera una sopa nos representara siendo un país con más de 300 sopas en toda su historia de las cuales muchas aún se conservan y este platillo es eso, un cúmulo de historias y conservación que lo convierte en una fuente de emprendimiento, la estrella de muchos buenos negocios, la excusa para la reunión del fin de semana entre la familia, la cura para el chuchaqui y hasta la ofrenda de paz a veces en la casa.

La verdad es que el encebollado es más que un plato, es un hilo que conecta a todos los ecuatorianos, sin importar su origen o condición. Cada cucharada lleva consigo la historia de un país diverso y unido en su cariño por la buena comida. Es un símbolo de identidad, una muestra de la riqueza cultural que se cocina en cada esquina este país. Presentarlo al mundo es más que una estrategia gastronómica; es abrir una ventana a las raíces de un pueblo que, con cada bocado, celebra su tradición y comparte un pedacito de su cultura.

Porque, al final del día, el encebollado no solo sabe a Ecuador, sabe a historia, buen provecho.

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