No todo está “rico”

Dejé las reviews de los restaurantes con invitaciones porque en un ejercicio objetivo, la realidad es que NO TODO está rico ni bien hecho. Y es que la objetividad se pierde el momento en el que la invitación se convierte en una intención de hablar bien del espacio a pesar de que en varias ocasiones no lo han estado, o que no se entiende que simplemente el ejercicio del trato y la propuesta tiene que verse reflejada tal cual a la gente que va por un buen comentario, muchas veces no pasa, mientras al invitado lo tratan con alfombra roja, al comensal asistente como cualquier cosa.

Entonces en ese ejercicio suceden dos cosas, por un lado no solo queda mal el establecimiento sino también el comentarista, y por el otro seguimos mal enseñando y jugando con nuestra cultura gastronómica, entregándole una percepción equivocada de un buen servicio, de una buena propuesta y una buena comida, no bueno desde la percepción sino desde las bases y la técnica. Así no vamos a llegar a igualar al Perú como muchos quieren porque hasta para tener referencias somos bien básicos a veces.

Desde la idea de atraer más gente, estas “campañas” en las que se invita a gente mediática a comer gratis en los restaurantes se ha convertido en una costumbre que muchas veces no la entiendo, porque tengo a la influencer experta en moda tratando de hablar de comida hacia una comunidad que entiende de moda o que quiere aprender de moda, pero que al final come igual entonces por eso la invitamos, y no entendemos que el “rico, espectacular, novedoso” y demás adjetivos vienen acompañados de salsas cortadas, comida demasiado condimentada, un servicio que poco raya en lo digno y que al final del día solo continúan provocando daño física y culturalmente.

Aquí comienzo a preguntar ¿Qué saben quienes promueven restaurantes sobre la gastronomía de la que hablan? ¿Se toman el trabajo de investigar bien sobre lo que van a comunicar? ¿Qué pasa cuando no les gusta lo que prueban? ¿Una comunicación con invitación, es objetiva?

Espacio con el auspicio de: Santo Locro

Tal vez sí y el loquito con el cartel en la plaza soy yo, pero en el ejercicio diario de trabajar en esto, no lo he visto. Hago un espacio también para mencionar que existen creadores de contenido que tienen un trabajo maravilloso y me encanta, porque como diría una buena amiga, hacen los deberes para comunicar.

No mal interpreten la historia, hablar de gastronomía es un ejercicio en el que todos los días tenemos que estar al tanto de un montón de temas quienes lo hacemos, desde la tendencia hasta la salubridad, porque no puedo decirte que está rico un producto que te va a causar daño estomacal en un par de horas. Esta idea como siempre lo he mencionado desde el inicio va con la intención de compartir y debatir al respecto de lo que nos está pasando como cultura de restaurantes. Al final del día, quienes tenemos la posibilidad, comemos, no?

Y para que no todo suene a queja, porque así es esto, es un placer también mencionar que hay trabajos excepcionales y sin invitación, donde se cuida cada detalle, cada ingrediente, cada palabra en el servicio, y da gusto ahí sí mencionar el “que rico está”. No hablo únicamente del restaurante caro, porque de sur a norte he encontrado huecas dignas de reconocimientos y restaurantes de especialidad que venden gato por liebre.

La invitación está en reflexionar cada cucharada que consumimos, entender de donde viene, saber el esfuerzo que transmite el brindar un plato, mantenerse vigente y restaurar para que así, después de cada comida podamos decir en serio, buen provecho.

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