La crítica gastronómica en Ecuador no existe, muchos creen que lo hacen, y no, ser un cliente idiota no te convierte en crítico gastronómico. Pero a pesar de que algunas personas nos hemos especializado en eso con estudios de por medio, sostengo que no existe en Ecuador y les voy a explicar porque.
En una conversación con amigos críticos y no tan críticos, salieron un par de ideas que me han tomado algo de tiempo digerir y entender. “La crítica se debe al público, al lector” y claro que sí, hallar el punto medio entre entender que el lector también forma parte de las cocinas y el comensal ajeno a la profesión es al que considero importante llegar antes de decir que existe la crítica gastronómica en nuestro país, a buena crítica gastronómica. Aquí les pongo un ejemplo que para mi aplica, como parte del gremio y comensal.
Por invitación, llego a un restaurante ubicado en el sector del Bosque en Quito, me recibe una cálida persona que aunque se encontraba en un acto poco particular para la actividad del restaurante me da la bienvenida con una sonrisa y me invita a pasar a la mesa que guste, porque estaban vacíos, 5h30 de la tarde. Dije en la primera columna de este espacio que no iba a dar nombres de restaurantes a los que vaya ni apuntar con el dedo porque no es necesario, porque sé lo que implica estar detrás de la cocina y el servicio y no es mi objetivo causar daño. Lo que he decidido hacer es continuar contando estas historias que aunque no parezca, se repiten más de lo cotidiano. Por eso este espacio es una crítica a esa aún no funcional crítica.
Seguimos, el mesero, haciendo un gran esfuerzo por atenderme de la mejor manera llega a la mesa con un libro, sí, un libro y no un menú. Personalmente para mí menos es más por cuestiones prácticas y didácticas, pero el lugar apunta a denotar la exuberancia no solamente en la decoración sino también en su propuesta para la hora de comer.
16 hojas, 8 páginas de menú, entre 3 a 6 platos por página, saquen ustedes las cuentas de cuantos platos ofrecía el establecimiento. A esto sumemos que, repelando ya mentalmente a quien organizó el menú, su última página pedía preguntar por la variedad de MÁS DE 30 OPCIONES DE DESAYUNO. No diré más.
Entonces, al llegar seguido a este grupo de restaurantes que creen ofertar algo único, un único servicio, un único ambiente, o la típica frase de “la mejor comida” llego a pedir simplemente que no esperen la crítica, al menos no de momento la gastronómica porque no es para todos y los críticos no vivimos de hacer una mala publicidad, de hecho, en la actualidad en Ecuador de esto no se vive.
No se puede esperar que avance o se de una crítica gastronómica el momento en el que tenemos restaurantes con sus representantes que piensan como todos los ejemplos que he contado, porque los críticos claro que hacemos los comentarios respectivos, pero puerta adentro, porque consideramos que la gente debe ser lo suficiente profesional para mejorar con los comentarios (de alguien que sepa por supuesto porque también hay cada bocafloja) y no llegar después a borrar el mal comentario en redes sociales porque también para eso hay cada mal intencionado.
No se puede esperar que avance la crítica gastronómica en un país que prefiere la cantidad a la calidad (como tema social si quieren nos sentamos a debatirlo) en un país en el que prima el yo tener la razón antes de mirarme equívoco ante un segundo, en un país en el que si no te gusta mi propuesta el equivocado eres tú, no yo, en un país en el que el servicio continúa siendo un tema de necesidad y no de vocación, y me puedo extender más con las razones por las que no se puede simplemente en este país hacer crítica gastronómica, y aclaro, una crítica gastronómica bien hecha y fundamentada, si quieren una amarillista que solo llame por el morbo busquen nomás que encuentran.
Lo siento, en un país como el nuestro de momento no se puede, y vamos trabajando para mejorar las cosas pero de momento no esperen la crítica.

Espacio auspiciado por: Restaurante Ukllana
Me parece una buena opinión, objetiva, pero siempre se puede opinar de la comida local con el objetivo de mejorar.
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De acuerdo Holger, el tema es si el restaurantero y consumidor están preparados para la opinión.
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