En un país donde prima la política y el amarillismo, la gastronomía y la cultura pasa a ser la última rueda del coche en la información que vemos desde la comunicación habitual, pero, ¿qué pasa cuando se producen noticias relevantes en la gastronomía?
Nuestro país está acostumbrado a que la primera noticia sea política con justa razón, en una sociedad que depende mentalmente de las decisiones de los mandantes para tomar acción en su cotidianidad, nada hay más relevante que eso.
Pero cuando un cocinero o cocinera es premiado a nivel mundial, cuando hay representantes gastronómicos haciendo una labor enorme también dentro del país con proyectos que involucran no solo sus espacios sino también campañas sociales de desnutrición, potenciar alimentos poco convencionales, reflejar la realidad de comunidades pequeñas que logran subsistir con la producción de alimentos, cuando todo esto pasa, no hay nota mayor a 15 minutos que la refleje y siento que eso no es lo más triste.
¿Alguien se ha cuestionado alguna vez sobre lo que lee o escucha en su medio de información de preferencia? O estuvo pendiente si el reporteo o quien cubre la noticia, hizo la investigación del caso para poder informar de manera correcta y responsable a sus consumidores. He visto notas sobre gastronomía ultimamente y les puedo decir que la mayoría no.

Con esl auspicio de: Restaurante Ukllana
Cuando fundé este espacio hace 4 años propuse varios valores de marca, entre ellos la responsabilidad y veracidad de lo que decido se difunda en mi medio, aún así, me he echado la soga al cuello yo mismo y he fallado. Luego me encontré con múltiples personajes que buscan comunicar gastronomía sin saber sobre lo que están hablando, o solo por estar en la foto de un grupo que prima los números en la red más que la propia información y hasta gente que trabaja en el mismo medio creer que su opinión es la única que importa.
Lo más incómodo es que pensamos que gastronomía es agradecer a su influencer de confianza la recomendación para el fin de semana, espero siga abierto hasta entonces. Que cualquiera cree que puede hablar de gastronomía cuando no han cocinado ni en su casa. Y que muchos piensan que la “libertad de expresión” significa hablar también desde el desconocimiento.
¿Saben que diferencia hay desde el punto A en el que partí, este camino y la gente con la que me he encontrado y hoy?
Que en todo el país, somos menos de 10 personas los que buscamos comunicar con responsabilidad, conozco bien y tengo una buena amistad con 4, a los demás admiro y valoro el trabajo que hacen. Los otros cientos de seres a los que se les es fácil poner un micrófono a un cocinero o soltar cualquier tontería en redes les recuerdo que la ignorancia no exime la culpa.
Busquemos mejor información, hagamos mejores notas acerca de la gastronomía, mejoremos como cultura gastronómica y sobre todo ustedes que nos leen, exijan más, que por lo general el mercado tiene lo que el cliente quiere.
Hoy no hay tan buen provecho.