Desde hace 2 años cuando un chef amigo me llamó a comentar que habían restaurantes que estaban trabajando con cangrejo en temporada de veda comencé a preocuparme por el tema e investigar con empresas públicas y privadas sobre la situación.
Para comenzar, la temporada de veda se entiende como el período de tiempo de reproducción y/o muda de especies como el pulpo, el cangrejo, langostino entre otros.
Durante este período la ley prohíbe la captura, comercialización, procesamiento, venta y consumo de 30 especies en total. Este calendario lo determina el Ministerio de Producción que de momento ha emitido las siguientes vedas para 2024;
Camarón de aguas someras: 28 de diciembre del año anterior hasta el 30 de enero.
Cangrejo azul y rojo: Del 1 al 29 de febrero y del 1 al 30 de septiembre.
Langosta: del 16 de enero al 16 de junio.
Camarón pomada: del 15 de enero al 1 de marzo, del 1 de mayo al 30 de mayo.
Recurso hojita: del 1 de febrero al 30 de junio.
Peces pelágicos pequeños (sardina o pinchagua, chumumo, chuhueco): 22 de diciembre del año anterior al 4 de enero y del 17 de enero al 27 de febrero.
Recurso pulpo: del 1 de mayo al 30 de junio.
Dorado: del 1 de julio al 7 de octubre.
Buques de cerco de la flota atunera: 9 de noviembre del año anterior al 19 de enero, 29 de julio al 8 de octubre, 9 de octubre al 8 noviembre.
Merluza: Por definir.

Espacio auspiciado por: Restaurante Ukllana
Ahora, la ley está pero, ¿Se cumple?
No en el 100% del territorio, la pesca ilegal y su comercialización aún continúan durante estos períodos incluso con sanciones establecidas en la ley que van desde los $900,00 hasta los $4600,00 dólares.
La responsabilidad no solamente recae en quien captura estas especies porque sin gente que las consuma, no hay demanda, así de simple.
Esta cadena de responsabilidad se hace mucho más fuerte el momento en el que todos; pesqueros, transportistas, restauranteros y consumidores velamos por el bienestar del producto durante este tiempo por una simple razón, en un par de años puede que ya no existan y que hayamos terminado con la especie como ya hemos hecho con algunas otras.
Desde los restaurantes que se especializan en estos productos hasta quienes ofertan solamente un par de platos en sus menús, son los espacios adecuados para una correcta difusión del calendario de vedas hacia sus consumidores y que como menciono, en un par de años la queja pase de no vender el plato durante la veda a no tenerlo de por vida por escasez de producto. (Esto ya está pasando con el pulpo).
Aquí es donde se mide la inteligencia y compromiso de los cocineros y restauranteros en ver la veda como una oportunidad de potenciar productos y platos que tal vez no son las estrellas pero que con gran iniciativa pueden ayudar un poco a menorar el impacto. De echo, dicho impacto de muchos restaurantes se vería mitigado si el aporte se dirige hacia la educación en nuestra cultura gastronómica que con más conciencia entendería que no hay disponibilidad 100% de todos nuestros productos como solemos mal mencionar.
Tú que lees este espacio te dejo la ventana abierta para compartir la información con tu restaurantero de confianza, a tu amigo cocinero, incluso al vecino de los ceviches del barrio y así entre todos apoyemos a mitigar un poco el impacto medioambiental que generamos a diario. Así seguimos investigando y conociendo todos sobre lo que pasa no solo en nuestras cocinas sino también en las fuentes que las proveen.