Después de las últimas noticias en las que Ecuador recibe reconocimientos locales e internacionales de manera merecida la pregunta salta enseguida. ¿Se celebra en unión o como gremios separados?
Y los menciono como gremios separados porque a pesar de ser uno solo como lo denomina la regla “Conjunto de personas que tienen un mismo ejercicio, profesión o estado social” al parecer en este país hay más de 2 o 3 buscando todos lo mismo.
¿Y si se unen? O más bien ¿Si nos unimos?
Porque recuerdo esto desde mis etapa universitaria, los amigos por aquí, los enemigos por allá.
Y no, para nada esto se trata de generar controversia ni polémica alguna, muchos lo tomarán como tal y no me sorprendería, pero más bien, esto es para ver si de una vez por todas cerramos el ciclo de la clase de ego 1 y 2 que nos dieron en la universidad y armamos una sola mesa, me incluyo. Parece imposible cuando lo menciono o solo lo pienso, pero he visto un ejemplo más cercano a mi generación de cocineros entre los 30´s que sin buscar, han encontrado mediana forma de poder compartir con el resto. Un gran avance.
Y así como doy tanta lata pidiendo unión o una mediana paz entre bandos de un lado y otro como si en este país hubiese alguna guerra de cocineros, doy también aplausos a un grupo, que aparenta ser pequeño pero que cada semana, literalmente, reúne a varios profesionales en un evento que denominan “Lunes de industria”, este grupo al que aplaudo es de los Bartenders y Bares de Quito y ciertos otros a nivel país.
Durante los dos últimos años este grupo de profesionales se han unido buscando un bien común, que la coctelería de Ecuador sobresalga un poco más que las banalidades de cada uno, porque sí, deben haber líos también como cualquier grupos de más de 3 personas que opinan diferente. Sociedad le llamamos.
No nos olvidemos amigos que más allá de los premios y las condecoraciones, que claro que importan como reconocimiento, las cocinas y las barras sirven a seres humanos. Los reconocimientos son importantes porque sea cual sea, se han convertido en el canal para poner un poco más de atención a esos cocineros y propuestas que se producen en el país.
De acuerdo o no, nos guste o no, les caiga bien o mal los nominados y ganadores, piensen que al final del día gana un país, indistintamente de lo que opinen, porque saben que, el día de mañana el mismo comensal ayuda a mejorar y avanzar por más deteriorada que tengamos nuestra cultura gastronómica.
En fin, como dije desde la primera columa, esto no es crítica, es una crítica a la crítica de quienes hablan de premios sin hacer nada por mejorar sus propias cocinas, técnicas, entorno y comunicación. Hagamos más, hablemos menos. Buenas noches.