KAFOS, un lugar donde el café va más allá de la taza

Algunas personas dicen que Quito es el secreto mejor guardado de Sudamérica, y tal vez no se equivoquen. La capital de Ecuador ubicada en medio de los Andes y rodeada de volcanes esconde una joya, el café de especialidad.

Esta proximidad, sumada a la actividad de baristas, tostadores, consumidores de café y educadores, así como un creciente movimiento gastronómico interesado en comprender los orígenes y las relaciones detrás de los ingredientes que consumimos, crea la oportunidad para el desarrollo de platos especiales por parte de la cultura cafetera en la ciudad.

Ecuador encarna una mezcla cultural enriquecida en los últimos años por la llegada de inmigrantes y el regreso de muchos quiteños que dejaron el país por trabajo o estudio, trayendo a la ciudad un ambiente multicultural e internacional.

Es por eso que en búsqueda de probar un buen café de especialidad en Quito donde se puede disfrutar de un buen producto a precios accesibles, me encontré con Santiago Rodríguez el dueño de “KAFOS COFFE HOUSE” quien fue el encargado de platicarme de que trata este concepto.

Santiago Rodríguez

Santiago menciona que KAFOS es una cafetería de especialidad que lleva 1 año enfocándose a fondo sobre el tema del café, trabajando desde el tueste, llevando un control de los mismos y sobre todo catando este maravilloso producto, esto con la finalidad de conocer e informar a los clientes toda la trazabilidad de cualquier grano que se utilice.

Cafetería KAFOS

Santiago representó al Ecuador el año pasado en Milán donde observo que el manejo del café va cogiendo más fuerza mientras pasa el tiempo, campeones internacionales buscan el café ecuatoriano pero menciona que al final es responsabilidad de cada competidor posicionar y manejar de una manera adecuada este producto.

En cada uno de sus extractos tiene su fórmula balanceada ya sea para un espresso, americano, cappuccino, entre otros, con la finalidad de extraer la máxima dulzura del café para equilibrar su brillante acidez y su delicioso amargor. Trabajan con café del sur (Loja) y de la parte noroccidental (Nanegalito).

AFOGATO (Helado + Espresso)
Café Filtrado (extracción por método de goteo)

Lo que más le gusta del café es que no siempre se hace la misma receta, el café cambia, sube bien o no y hay que saber tratarlo y cambiarlo.

Para Santiago el café logra formar un equipo de trabajo, porque no solo los baristas obtienen resultados, sino también los cafetaleros, tostadores y más gente necesaria para obtener el resultado de un buen producto.

Menciona también que la cultura de especialidad en Quito aún no pasa su etapa inicial para así llegar a un punto de maduración. El impacto de las redes sociales en una nueva generación ha creado un público más global que entiende el contexto del café de especialidad y lo orienta a consumirlo en Quito.

Hay dos tipos de consumidores de café en la ciudad. Los bebedores de café clásicos (en su mayoría) y una nueva generación que prefiere los tuestes oscuros y están dispuestos a dejarse atraer por sabores más complejos y los consumidores que todavía necesitan una guía, ahí entra el trabajo del barista quien tiene que comunicar adecuadamente las propiedades del café para que los consumidores no se confundan con demasiada información.

El desafío es que los clientes obtengan una experiencia que no sea solo el café como producto, sino que el café va más allá de la taza, hay una cadena de valor detrás.

Quito ofrece cada vez más experiencias relacionadas con la profesión a lo largo de la cadena de valor del café en cafeterías y escuelas de formación.

Es muy positivo para la industria del café en la capital que en la actualidad se desarrollen talleres donde exista una conversación con productores, tostadores, baristas y consumidores, todos en un mismo lugar, se conocen, conversan, fluye la información.

Pero siento que nos falta mucho para ser una localidad consumidora de café particular y allí está el desafío, incrementar el consumo y conseguir que los consumidores ayuden al tostador o cafetería que está alrededor de su vivienda, perfeccionando la comunicación del barista hacia el cliente y quien sabe ser una capital cafetera.

También se deben enfocar el continuo desarrollo del buen servicio, las buenas extracciones y en la visualidad de un óptimo arte latte ya que por allí vamos a ganar a nuestro cliente.

Creo que la ciudad necesita estos espacios de encuentro porque nos enriquecemos todos, y ese es el aporte de todos a la cultura profesional, no se trata solo de exportar café o vender café americano y espresso, se trata de compartir nuestras experiencias, inquietudes y desafíos. Así, la cultura del café en nuestra urbe se vuelve algo vivo.

2 Comentarios Agrega el tuyo

  1. BYRON Martínez dice:

    Excelente

    Le gusta a 1 persona

    1. Alex Churuchumbi dice:

      Muchas gracias.

      Me gusta

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