Acá estamos después de 4 años, voy a omitir los números de entrevistas y restaurantes que he visitado porque es más grande la lista que tengo pendiente.
Voy a omitir también la parte del “no ha sido fácil ni que el país está o no preparado” porque estoy seguro de que no viene hoy al caso.
Porque luego de 4 años prefiero agradecer recordando a cada restaurante que me ha invitado y en el que he podido sentarme a probar sus propuestas y me han permitido proponerles alguna mejora desde la experiencia. Prefiero también decirle a AnaCa, Valentina, Isabella, Alejandra, Belén, Teresa, Nicole, Lili, Carolina, Carlita, Victoria, Gaby, Déborah, Rafaela, Ana, Bernardita, Karina, Cristina, Alejandro, Andrés, Diego, Christian, César, Zorim, Robert, Quique, José, Patricio, Sebastián, Felipe, Francisco, Mauricio, Gerardo, Ricardo, Edwin, Luis, Adrián, Ángel, Santiago, Fernando, Santiago, Miguel, Carlos, Juan, Giovanny y las/los que faltan mencionar (pero se me terminan los caracteres) que saben y les agradezco por el trabajo que hicieron y continúan haciendo para mejorar la cultura gastronómica que tenemos como país, por todo lo enseñado, y de paso gracias por permitirme en algún punto contar también sus historias, Ecuador a Bocados fue creado para eso.
En 2020 plena pandemia nadie hablaba de comunicación gastronómica y hoy algo se escucha, si supieran las conversaciones que tenemos entre colegas acerca de ideas nuevas para que la gente conozca y consuma mejor las propuestas de Ecuador.

Espacio auspiciado por: Restaurante Ukllana
Es que cuando lo digo así como cualquier palabra dentro de una frase suena a nada, 4 años contando las historias que giran al rededor de la gastronomía desde diferentes espacios, ha sido sin duda la aventura más gratificante que pude haber decidido tomar, no tienen idea de todas las historias, sabores, propuestas, productos y sobretodo cuanta gente he encontrado en este camino.
Me han preguntado en varias ocasiones durante entrevistas y conversaciones privadas que como veo la gastronomía de Ecuador hoy después de años, sería muy atrevido decir que la veo igual después de tener a restaurantes como los mejores premiados del país en listas importantes del mundo, después de que gente nos escribe directamente a pedir alguna recomendación, después de que propuestas han adaptado sus conceptos a sugerencias y a lo que el mercado pide y después de ver el potencial grupo de buenos cocineros y cocineras que tenemos. Hoy mi respuesta es que veo una cultura gastronómica un poco más curiosa y atrevida, para bien y para mal porque de todo hay.
Me encanta saber que vamos avanzando y que el reconocimiento del mundo ante lo que podemos ofrecer como país cada vez se nota más y mejor. En escritos anteriores he exteriorizado mi gratitud y reconocimiento a todos aquellos que han hecho esa labor y esos reconocimientos posibles, desde la gente que trabaja el campo y los productos hasta el restaurantero y su equipo.
He visto con pena también proyectos fracasar, no por falta de propuesta sino tal vez por falta de entendimiento, la gastronomía es el eje trasversal a tantas cosas que hoy un cocinero que se queda solamente en la cocina tiene los días contados. Otros en cambio, tuvieron que ceder al país, un país que como suelo decir, otorga de manera gratuita doctorados en manejo de restaurantes durante crisis porque en Ecuador así nos toca.
Dije que no iba a hablar de ese lado y que iba a resaltar lo bueno de estos 4 años, bueno, que mejor que los nombres que ya les mencioné, o los restaurantes a los que vamos a apoyar seguido con sus propuestas, desde la hueca hasta la propuesta de autor sin olvidarme de las buenas barras. Entender que todos formamos parte de esa cultura a la que queremos aportar y que solo hay que seguir, probando restaurantes nuevos, respetando las propuestas, proponiendo mejoras siempre y sabiéndolas recibir también, reconociendo y recomendando a la par cocina ecuatoriana como cualquier otra que nos guste es lo que nos va a seguir motivando a mejorar y avanzar.
Gracias a todos por estos 4 años de acompañarnos, de sugerirnos, de probar con nosotros tantos sabores pero sobretodo pasar a formar parte de tantas historias, 4 años no serían nada sin ustedes. Que sean otros 50 años más en los que tengamos muy buen provecho.