El fuego ardía en La Joya de los Sachas y no solo en las parrillas. Más de 20 equipos de todo Ecuador se dieron cita en el Primer Campeonato Nacional de Asadores, un evento que no solo puso a prueba la técnica y creatividad de los participantes, sino que también resaltó el creciente potencial del país en la producción y preparación de carnes de alta calidad. Con jurados nacionales e internacionales provenientes de Colombia, Brasil y Uruguay, este certamen demostró que Ecuador tiene lo necesario para posicionarse como una joya emergente del asado en América Latina.

El campeonato, promovido por el chef Wilson Nuñez, campeón mundial del asado 2024, en conjunto con el GAD de La Joya de los Sachas y la alcaldesa Liseth Hinojosa, desafió a los concursantes con una serie de pruebas cronometradas. Cada equipo debió preparar un plato principal con panceta de cerdo, costillar de res y paiche, además de un postre elaborado con ingredientes seleccionados.
Cada prueba supuso un reto técnico y de conocimiento profundo sobre los cortes y sus tratamientos. La panceta de cerdo, por ejemplo, requirió un balance entre la piel crocante y la jugosidad de la carne, demandando un manejo preciso del fuego. El costillar de res exigió una cocción prolongada para lograr la textura ideal sin perder los jugos. Por su parte, el paiche representó un desafío inusual para muchos asadores, al tratarse de un pescado con una carne firme y adaptable, pero que requiere un tratamiento cuidadoso para conservar su sabor natural y resaltar su versatilidad en el asado.





El postre, una de las pruebas más intrigantes del campeonato, fue una demostración de que la parrilla no es exclusiva de la carne. Los equipos utilizaron técnicas de caramelización, ahumado y combinaciones interesantes para transformar ingredientes simples en verdaderas piezas dulces. La creatividad en este apartado permitió ver desde frutas asadas con reducciones especiadas hasta masas cocidas al fuego, mostrando que la parrilla tiene un alcance gastronómico mucho más amplio de lo que se suele imaginar.

Más allá de la competición, el evento fue una declaración: Ecuador no solo consume carne, también la produce, la madura y la transforma con mejores técnicas. La mejora en la crianza, el faenamiento y la maduración de las carnes en el país ha permitido que los productos nacionales se posicionen con mayor fuerza en el mercado gastronómico. El evento también sirvió para destacar a los productores locales, quienes han ido perfeccionando sus procesos para ofrecer carnes de mayor calidad, lo que refuerza el compromiso del sector con la búsqueda de ofertar mejores productos.


La importancia de este campeonato va más allá de la parrilla. La Joya de los Sachas, ubicada en el oriente ecuatoriano, brindó un espacio idóneo para resaltar la biodiversidad del país a través del uso del paiche, un pez amazónico cuya versatilidad en la cocina lo convierte en un ingrediente de gran valor gastronómico. La incorporación del paiche en el menú de la competencia no solo amplió el espectro de sabores y técnicas, sino que también reforzó el diálogo entre cocineros sobre la importancia del producto local y su correcto manejo. Esto no solo fortalece la identidad gastronómica del Ecuador, sino que también incentiva la utilización de insumos autóctonos en eventos de gran magnitud.

Sin embargo, estos eventos también exponen un desafío pendiente: la educación en el consumo y preparación de carnes. A pesar de que Ecuador está avanzando en la calidad de crianza, faenamiento y maduración, aún queda camino por recorrer para consolidar una cultura gastronómica donde el asado sea un arte respetado, desde la selección de la materia prima hasta el término ideal de cocción. Muchos consumidores aún desconocen las diferencias entre un buen corte y una carne mal manipulada, y la necesidad de mejorar el conocimiento sobre los tiempos de cocción y las temperaturas adecuadas es una tarea pendiente.
Eventos como este no solo fomentan la camaradería dentro del gremio gastronómico, sino que también son una plataforma para que Ecuador despunte en el mapa de la carne. Si bien países como Argentina y Uruguay han perfeccionado el asado como identidad cultural, Ecuador tiene el potencial de consolidar su propio sello, uno que mezcle tradición, calidad y producto local. El Primer Campeonato Nacional de Asadores es apenas el inicio de una conversación que, con fuego y sabor, promete encenderse aún más en los próximos años. La clave estará en continuar organizando estos encuentros, promoviendo la profesionalización del asado y asegurando que los productos ecuatorianos se reconozcan por su calidad y autenticidad en la escena internacional.




