“De La Llama”, un menú amigable con un toque perfecto

Todo apunta a que la capital del Ecuador, al igual que el resto del país, pronto se convertirán en un mayor referente del turismo gastronómico internacional gracias a despensas ilimitadas de productos locales y nuevas propuestas que van surgiendo en el mercado.

Esto parte de las nuevas generaciones de jóvenes con grandes ideas, energía, entusiasmo invertidos para investigar, experimentar, probar, indagar, viajar y buscar nuevas tendencias y propuestas gastronómicas. El panorama culinario de Ecuador ha cambiado durante la última década, aún nos encontramos en un proceso de hacer de la gastronomía algo grande, un verdadero ícono cultural del país, llegará ese momento.

Hasta hace poco, Ecuador parecía esconderse tras su rica y variada oferta de productos, muchas de las cuales son únicas a nivel región y global. A esto se suman la fertilidad de los suelos, especies endémicas, condiciones geográficas muy específicas (el país tiene costas, valles, montañas, selvas) y prácticas ancestrales.

En esto se basa la nueva identidad de la gastronomía ecuatoriana, además de estar marcada por agroecología cada vez más presente con métodos de producción orgánico sostenible que garantiza la diversidad de alimentos, la calidad nutricional y el trabajo de los agricultores. En otras palabras, la fórmula incluye la dosis exacta de autenticidad, técnica y práctica.

«De La Llama»

En Quito, basando su cocina con productos locales ecuatorianos en preparaciones del mundo, nos encontramos con el restaurante “De La Llama” que nació como el sueño de 2 amigos cocineros, Felipe García y Francisco Eguiguren con el objetivo de ofrecer una propuesta digna de conocer.

Comenzaron con un catering, organizando eventos y expendiendo almuerzo a domicilio, una idea que no aterrizó bien debido a que en ese momento no entendían acerca de negocios. Cuando su idea dejó de ser rentable, deciden empezar su propio restaurante con algo pequeño al cual le pusieron el nombre “De La Llama”. Nos cuentan como anécdota que este nombre surgió por un chiste que tuvieron ellos sobre un video de “la llama que llama”.

Desde abril del 2017 abrieron su restaurante con la propuesta de usar producto local, con recetas donde los ingredientes se presten para seguir siendo investigados, que tenga un equilibrio y sobre todo que la gente conozca la versatilidad que cada producto tiene para ofrecer.

Exterior del restaurante
Exterior del restaurante

Para ellos representa un reto muy grande el trabajar con productos locales andinos en propuestas con técnicas del mundo entero, debido a que lleva tiempo, práctica, prueba y error. Como con el chocho por ejmeplo, están realizando salsas fermentadas, faláfel, hamburguesa de chocho y helado de chocho (chochocolate). Los productos que adquieren provienen de fincas locales, pescados de Manta (pesca responsable), carnes de cerdo (amaguaña) y productos que se encuentran en su jardín (limones, romero, ají, cedrón, entre otros).

Dentro de su menú encontramos algunos platos tradicionales con el que abrieron: el “Chupe ecuatoriano” que tiene influencias chilenas, (está compuesto de camarones gratinados en queso manaba y mozzarella, arroz cremoso al tomate, vino blanco y puerros), Locro de Mariscos (pescado, pulpo, camarones, langostinos, aguacate y flores comestibles), el Risotto de Guamote (compuesto de chocho, mote, quinoa, queso yanayacu de montaña, hongos y rúcula) y por el lado dulce un postre de Chocopaxi que representa su marca (compuesto de un volcán de chocolate semi amargo, uvillas, helado de cardamomo y una galleta en forma de llama a base de canela).

Risotto de Guamote
Risotto de Guamote
Chocopaxi
Chocopaxi

Dentro de sus valores, De La Llama busca tener contacto directo con sus clientes dentro del restaurante, proponiendo al comensal que durante su estadía se relaje, se divierta, coma a gusto y pase un buen rato.

Los cocineros que están revolucionando la cocina ecuatoriana son plenamente conscientes del potencial de los productos locales y se centran en ese aspecto en lugar de hacer malabarismos y giras fuera de sus identidades. Lo que está en juego es el sabor, la habilidad y el dominio de saber combinar una variedad de ingredientes locales extraordinarios.

Así trabajan los nuevos cocineros, aliados directamente con los agricultores y pescadores, para que al final, las ofertas de los restaurantes también reflejen lo que como cultura y país tenemos para ofrecer.

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